"Señor nunca me des lo que te pida // Me encanta lo imprevisto, lo que baja // de tus rubias estrellas, que la vida // me presente de golpe la baraja // contra la que he de jugar.
Quiero el asombro //
de ir silencioso por mi calle oscura, // sentir que me golpean en el hombro, // volverme, y ver la faz de la aventura
Quiero ignorar en donde y de que modo // encontrare la muerte. Sorprendida, // sepa el alma a la vuelta de un recodo, // que un paso atrás se le quedo la vida"